
La otra realidad
Desde lejos se escucha siempre que hay una zona de conflicto en Medio Oriente, que todo el tiempo Israel está en amenaza y que injustamente se les está agrediendo porque conformaron el Estado en 1948. Al menos esa era la percepción que yo tenía porque generalmente así se muestra en los medios de comunicación. Sin duda en muchas ocasiones esto es un hecho real y si sucede así, pero existe otra cara de la moneda, la que casi no se menciona y no se percibe cuando uno es turista en Israel porque a los buses de los turistas no los paran al salir del West Bank.
En el tiempo en el lado Israelí todo es muy tranquilo y aunque se ven militares y jóvenes que hacen el servicio militar en el metro no están todos en servicio y no están haciendo labores militares en las calles; pero cuando uno cruza al otro lado, la situación es contrastante, pues desde que uno llega se ven los muros (como el que quiere levantar Trump y que el primer Ministro Israeli apoya), muros de 12 metros de altura que son movibles en el momento que el país quiera tomar más territorio de P.
Aquí del otro lado del muro la gente es amable, todos saludan, en el bus te hacen la plática y preguntan de dónde vienes, aquí la gente te hace sentir bienvenida y les da gusto que uno haya tomado la iniciativa de cruzar, y buscan hacerlo sentir bien a uno, aquí muchos no conocen otra realidad porque no se les ha otorgado permiso para salir de su país por otro país que define que se hace con estos ciudadanos, aquí la gente cuenta la otra historia, aquí en el bus hay gente que ha sufrido explosiones por granadas del ejército que está a cargo de su seguridad y que los incrimina por su origen étnico, aquí de este lado mi guía de turista perdió dos dedos y quedo muy lesionado de los huesos por una granada que los soldados metieron en una bola de tenis y que el tomo cuando era niño, aquí la justicia la hace tu origen y no tus actos.

En nuestra visita a la Ciudad de Hebron, una ciudad histórica en donde está la tumba de Abraham, y en donde los ciudadanos del país deben pasar puntos de control y en donde se les puede negar el libre acceso a ciertas áreas de su propia ciudad, sucedió un incidente que al grupo de 8 turistas que íbamos nos puso nerviosos, la narración del incidente es la siguiente:
En el recorrido turístico estaba visitar la tumba de los patriarcas que está dentro de la Mezquita de Hebron, donde hace unos años hubo una masacre llevada a cabo por un judío radical que dejo a más de 15 muertos, justo en la entrada de esa Mezquita el ejército Israelí ha puesto dos puntos de control diferentes, que dificulta el acceso a las personas para realizar sus actividades religiosas.

En el punto de control, que está a la entrada de la M, los soldados pidieron a nuestro guía de origen Palestino mostrar su documento de identidad, que él mostró normalmente, después de ello le pidieron que descubriera su chamarra para ver que llevaba, esto como una revisión de seguridad, al abrir la chamarra los oficiales vieron una playera que no fue de su agrado porque decía “Becoming Ungobernable”, por lo cual no le querían dar acceso a la M, por lo que el guía dijo si el problema es la playera me la quito y me dejan pasar, pero los militares Israelíes no le querían dar la entrada, en una serie de gritos, una de las chicas del ejército le dijo que tenía que hacer caso a los militares porque ellos tenían el derecho de negarle el acceso y de pedirle que les mostrara la playera.
Después de una discusión acalorada le brindaron el acceso; llegó nuestro turno para pasar por este punto de control, por lo que todos llevábamos nuestro pasaporte listo para enseñarlo a los militares, pero ellos nos dijeron que no era necesario, a lo que el guía dijo “claro no es necesario porque ustedes no son Palestinos.”, comentario que no agrado a los militares y lo tomaron de la mano, le empujaron y le querían sacar de la Mezquita; sin embargo, le llevaron a un cuarto de interrogación. Nosotros nos quedamos ahí, esperando a ver qué sucedería en ese momento, el militar nos dijo “AMABLEMENTE” que podíamos pasar a la Mezquita, pero le dijimos que no lo haríamos sin el guía porque veníamos con él, nos respondió “va a tardar así que ustedes sabrán”, en ese momento otro guía Palestino se ofreció a darnos el tour dentro de la Mezquita, así que decidimos avanzar y 5 min después habían liberado a nuestro guía, exigiéndole no usar la playera dentro del lugar.
¿Por qué narro esta historia?

Porque esta es solo una muestra de lo que vive los ciudadanos Palestinos. En su día a día, ellos no tienen libertad, la gente en su propio país están siendo limitados a circular por ciertas calles y carreteras porque son exclusivas para la gente de Israel, el sábado nos invitaron a una boda en Palestina el recorrido que hicimos de Belén al pueblo de la boda se pudo haber hecho en 2 horas, pero terminamos haciendo 3 y media, porque los Palestinos no pueden cruzar la carretera que los llevaría recto y deben dar una vuelta tremenda en una calle llena de curvas, donde me maree por cierto, para llegar al mismo punto.
¿Qué piensas de esta realidad? ¿Qué relación tiene la Biblia con esta situación? ¿Cuál es nuestra responsabilidad cristiana ante estos hechos?
¿Debemos como iglesia seguir apoyando un estado que hace esto?
Quizá te sorprenda leer los párrafos anteriores y parece muy crudo, pero esa es la realidad del otro lado de la Tierra Prometida, eso es lo que el Estado que se constituyo en 1948 está haciendo con un país que no es independiente.

Muchos cristianos, me incluyo, hablamos de la situación allá y condenamos a los árabes por lo que está pasando, sin tener una imagen completa de la situación, no estoy diciendo que debemos de ser pro algo, más bien estoy escribiendo esto, con el deseo de animarte a abrir los ojos y meditar ¿Cuál es nuestro deber cristiano ante esta situación? ¿Defender a un Estado judío (en teoría, secularizado en la práctica), o mostrar el amor de Jesús a todas las familias de la tierra?
En ocasiones creemos que nuestro deber cristiano es defender y apoyar económicamente lo que el Estado Is está haciendo, porque nuestra visión escatológica demarca que de este Estado depende mucho del cumplimiento de los últimos tiempos, pero quizá debemos hacer una evaluación profunda de nuestra escatología para poder actuar y vivir de una forma diferente y real nuestra vida cristiana, no solo en este tema, sino en el día a día. Quizá debemos ser más radicales no en la defensa y apoyo a una nación, sino en el amarnos los unos a los otros, más radicales en llevar la luz de Jesús a todo lugar, debemos ser más radicales en ser agentes de paz y no gente que promueve la violencia y el abuso de otros, debemos ser más radicales en nuestro estudio profundo de la Biblia y vivirla de forma real. Debemos dejar que sea Jesús quien nos molde y nos permita ser una voz en medio de donde hay injusticia.

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